Contexto y preguntas

La pandemia ha potenciando un mundo virtual de distancias y acercamientos, a nivel general ha afincado una sociedad mediática dirigida a alimentar nuestros egos, una cultura del “me gusta” que busca aislarnos de toda posibilidad de sufrimiento, de contrastes, de vulnerabilidad, que rechaza por completo aquello diferente ya que, su naturaleza es una pasividad constante y neutra, que permite que la rapidez fluya en la superficialidad.

Sin embargo también ha roto las fronteras para muchos, generando posibilidades de encuentro, de intercambios, personas que se encontraban aisladas ahora tienen más posibilidades de interacción con otros, de educación y acceso a procesos de aprendizaje, pero, ¿De qué manera estamos llevando a cabo ese intercambio? ¿Deberíamos detenernos a evaluar las formas y contenidos de aquello que está reemplazando nuestra presencia?

Para la gran mayoría este reemplazo de la presencia en procesos de comunicación, educación, trabajo y reuniones familiares ha afectado considerablemente la vida cotidiana. ¿Estamos realmente presentes en cada una de las reuniones a través de Zoom que hacemos durante el día? En muchas ocasiones nuestra imagen visual refleja que sí, que ahí estamos, pero realmente estamos en otro lugar, hablando por algún chat, escribiendo notas personales en un cuaderno o simplemente se apaga la cámara para cocinar la cena. Este panorama nos ha colocado a todos a repensar nuestra presencia en estos ambientes.

El “estar presente” se ha expandido a otros medios, en recientes experiencias de arte y educación que he llevado a cabo en ambientes virtuales he podido experimentar cómo diversas acciones se han convertido en los elementos principales de la presencia expandida en medios virtuales. Un buen ejemplo es la palabra escrita, el texto, la frase escrita como imagen afectiva, como herramienta de resistencia frente a la imposibilidad de tocarnos es una dimensión epistolar, estética y conceptualmente potente. Pero, ¿cómo pensar el común? ¿cómo generar juntos la resistencia al distanciamiento? Siento necesario ir cuestionando el “maintream” y retomando, cultivando, reinventando los ritos y nuestras pequeñas resistencias individuales para descubrirlas en común con el otro y si esos otros se unen a ese ritual, ya se suman a formar parte de la resistencia.